martes, 9 de septiembre de 2014

Jason deCaires Taylor: Artista subacuático

En Bahía Molinere –en la pequeña isla caribeña de Granada– es posible encontrar bajo el líquido elemento un auténtico jardín de esculturas submarinas. El autor de este espectáculo acuático es el artista Jason deCaires Taylor, un inglés que ha conseguido aunar tres de sus pasiones: el buceo, la naturaleza y la escultura.


Jason deCaires Taylor (nacido el 12 de agosto de 1974) es un escultor inglés especializado en la creación de esculturas contemporáneas bajo el agua que con el tiempo se convierten en arrecifes de coral artificiales. Taylor integra sus habilidades como conservacionista, fotógrafo submarino y el buceo como instructor para crear instalaciones únicas que fomentan la vivienda y el crecimiento de los corales y la vida marina. 


Sus primeros trabajos incluyen vicisitudes, Reef Grace, el corresponsal perdido y la vida Unstill. Todos están ubicados en el primer parque público de escultura bajo el agua en Molinere Bay, Granada, Antillas, puesta en servicio en 2006. 

Recientemente su proyecto más ambicioso hasta la fecha es la creación del mayor museo de escultura bajo el agua del mundo, MUSA, situadas frente a las costas de Cancún y la costa occidental de Isla Mujeres. Las obras en el museo incluyen Hombre en llamas, El Jardinero de la Esperanza, El colecionista de los Sueños y La Evolución silenciosa.


La idea de crear figuras submarinas llegó después de que los fondos marinos de esta bahía fueran gravemente dañados por tormentas, quedando los fondos de coral en un peligroso estado de conservación. Taylor vio en su arte la posibilidad de devolver al ecosistema todo aquello que el hombre le había arrebatado: en sus tallas podría regenerarse la vida marina adhiriéndose a las paredes de sus obras. Además, los recovecos que quedarían entre los bloques de hormigón de pH neutro –para no contaminar el agua– serían una excelente morada para cangrejos y otra fauna acuática.


Con sus obras, Jason intenta reflejar cómo la intervención humana o su interacción con la naturaleza no tiene por qué ser siempre negativa. Como añadido a la moraleja que el artista traslada al espectador está el aliciente de que sus creaciones no son obras de arte al uso. 


«Debajo del agua todo se magnifica un 25 por ciento, se refracta la luz, los colores cambian y se producen efectos caleidoscópicos porque la única fuente de luz es la superficie», puede leerse en la página web underwatersculptures.com. Como dice el propio artista, «descolgar el arte de las paredes blancas de una galería ofrece al espectador un sentido distinto de participación».



Una de las obras más destacadas de Taylor es la bautizada como «Vicisitudes». Con un círculo de 26 niños de todas las razas cogidos de la mano a cinco metros de profundidad, Taylor vuelve a conseguir trasladar la idea de colaboración entre el hombre y la naturaleza. El crecimiento de la vida animal y vegetal que se pega a las paredes de su obra simula el desarrollo vital de los niños desde la infancia hasta la adolescencia. Una preciosa metáfora que encandila a todo aquél que contempla la obra –buceando, haciendo «snorkel», viajando a bordo de un barco con fondo de cristal, desde el aire haciendo «parasailing» o zambulléndose de noche para ver las esculturas.



Tres metros por debajo de «Vicisitudes» se encuentra «El corresponsal perdido», un periodista que ha quedado atrapado bajo las miles de toneladas de agua del mar escribiendo su crónica en una antigua máquina de escribir. La mesa sobre la que trabaja aporta cuidados detalles, como los artículos de periódico y recortes que simulan haber sido redactados en la década de los 70. «El jardinero», «La última cena» o «El coleccionista de sueños» son otros de los nombres de sus obras.


Pero no sólo en Granada puede disfrutarse el ingenio de Taylor. En Cancún (México), el artista abrió las puertas en 2010 a un nuevo proyecto: el MUSA –Museo de Arte Subacuático–. Este lugar fue descrito como uno de los destinos únicos en el mundo, y en su haber cuenta con más de 500 obras. 


Pero los deseos de Jason por seguir contribuyendo a la recuperación de la vida marina no se quedan en el mar Caribe. Mucho más cerca, en Lanzarote, podremos disfrutar de algunas de sus nuevas obras. De momento, habrá que esperar a la presentación oficial del proyecto el próximo día 12 de mayo para conocer más detalles.



Quizá, lo más curioso de las obras de Taylor es la paradoja de la que son protagonistas. No sobrevivirán al paso del tiempo puesto que serán «devoradas» por la vida submarina pero, a la vez, se convierten en arte inmortal porque la propia naturaleza las acoge como parte de ella. Sin duda, una obra de arte que merece la pena contemplar.



Admira en video alguna de sus creaciones:



Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jason_deCaires_Taylor
http://www.underwatersculpture.com/