lunes, 21 de julio de 2014

Flotabilidad neutra

La flotabilidad es uno de los principios más importantes en el buceo. 

El control de la flotabilidad es lo que nos permite flotar inmóviles, sin necesidad de usar las manos o los movimientos de brazos.  Un buen control de la flotabilidad también permite ascender mediante el control de la respiración, sin tener que estar hinchando y deshinchando el chaleco constantemente.  


A primera vista, el control de flotabilidad parece una simple cuestión de equilibrar el lastre en contra de la fuerza ascendente. Cuando las dos fuerzas se anulan, se neutralizan, se puede flotar en el agua.  Como el peso del cinturón no cambia después de entrar en el agua, parece que sólo existe una variable con la que lidiar: el jacket. Pero como veremos a continuación no es exactamente así.  


Podemos decir, que para obtener una flotabilidad neutra se tienen que tener en cuenta 6 factores:  

  1. El lastre
  2. La botella de buceo 
  3. La flotabilidad del traje 
  4. La profundidad 
  5. La respiración

El traje determinará la cantidad de lastre necesario, que irá disminuyendo a medida que seamos capaces de controlar mejor la flotabilidad. Estos dos factores,  una vez elegidos se quedarán como están. Todos los demás son variables, cambiando durante la inmersión junto con el tiempo o profundidad o ambos. Algunos se pueden controlar y otros no. 

A continuación desarrollaremos las claves de cada uno de los factores:

1. Lastre  
El lastre que uno lleva encima no cambia durante una inmersión, pero a menudo es el mayor problema. Muchos, si no la mayoría de los buzos, llevan sobrepeso, tienen más plomo del que necesitan. Eso hace que el control de flotabilidad sea más difícil porque cada kilo extra de plomo tiene que estar equilibrado con un kilo extra de flotabilidad. Para desplazar un kilo de agua y equilibrar el kilo de plomo se requiere una burbuja de aire, es decir, aproximadamente medio litro de volumen.



La cantidad de aire se expandirá o contraerá con los cambios de profundidad, por lo que tener un exceso de lastre supondrá un empuje más fuerte hacia abajo a más profundidad.   

La mayoría de los instructores de buceo están de acuerdo en que el sobrepeso es un problema común, y algunos admiten que es el principal culpable de los problemas de flotabilidad. El instructor se preocupa por evitar posibles accidentes de buceo por un ascenso demasiado rápido de sus alumnos y por ese motivo suele dar más peso del necesario a  sus estudiantes, por la misma razón que un padre pone ruedas de entrenamiento en la primera bicicleta de su hijo. Al igual que las ruedas de entrenamiento, el peso adicional tendría que quitarse antes de conseguir el título de Open Water Diver.  


El primer paso es simplemente intentar retirar un kilo antes de la siguiente inmersión.

¿Cuál es la cantidad ideal de peso? Con una botella casi vacía, con los pulmones medio llenos y sin aire en el chaleco, el buceador debe estar cercano a la neutralidad en superficie - flotando con el agua a nivel de los ojos, por ejemplo - y sólo ligeramente negativo en la parada de seguridad.    

Con la botella llena, deberíamos ser alrededor de dos kilos más pesados. En general, el control de flotabilidad es más fácil con la cantidad mínima de lastre, aunque pueden presentarse ocasiones en las que sea necesario llevar más peso.

2. Botella de buceo  
La botella de buceo se vuelve más ligera a medida que buceamos y utilizamos el aire. El cambio de flotación causada por el consumo de aire tiene que ser contrarrestado por la respiración y el empuje del chaleco.   


Afortunadamente, el cambio de peso y pérdida de flotabilidad es gradual. Si una inmersión puede durar 60 minutos, se pierde medio kilo en 10 minutos y casi no se nota. También,  la flotación se verá afectada por la profundidad al gastar más aire cuanto más profunda sea la inmersión. Debido a quela botella de buceo es rígida, su flotabilidad no cambiará inmediatamente sólo a partir de los seis metros aprox.  


3. El traje 
Cada tipo de traje de neopreno tiene una flotabilidad concreta, dentro del traje se forman miles de pequeñas burbujas de aire que varían según el espesor del traje y pueden producir un empuje de un kilo o kilo y medio aproximadamente.   


El dinamismo de un traje no va a cambiar sensiblemente de una inmersión a la siguiente, pero con el tiempo se pierde flotabilidad debido a las miles de pequeñas burbujas que se generan en el neopreno, que poco a poco va perdiendo elasticidad y se colapsa o llena de agua. En ese punto, el traje tiene menos flotabilidad y menos aislamiento que cuando es nuevo.  

4. Profundidad  
Cualquiera que sea la flotabilidad en superficie de nuestro traje de neopreno va a cambiar drásticamente con la profundidad. Dado que la presión comprime las burbujas de aire que se instalan dentro de nuestro neopreno, la capa de aire del traje se vuelve más delgada, volviéndose más pesado. El cambio no es lineal, pierde la mitad de su superficie flotabilidad en los primeros 10 metros de su descenso y un tercio en los siguientes 10. El aire del chaleco se comporta de la misma manera.  


La flotabilidad cambia más rápido en los primeros metros debajo de la superficie es por eso que a menudo es difícil sumergirse, pero una vez que estás a cinco metros o más, parece que nos volvemos más pesados y nos hundimos con mayor facilidad. Cuando se asciende, se obtiene de nuevo el dinamismo del traje y del chaleco al instante. Así que hay que estar atentos a los cambios de flotabilidad cada vez que cambie la profundidad, y sobre todo cuando se asciende.

5. Control de la respiración  
Los pulmones son un compensador de flotabilidad natural. Una respiración normal, en reposo expande sus pulmones por alrededor de medio litro, lo que supone medio kilogramo más. Al respirar hacia dentro y hacia fuera, la flotabilidad fluctúa. Este hecho ayuda a controlar la flotabilidad con la ayuda de los pulmones que actúan como flotadores que nos permiten subir o bajar a voluntad.   


Aprender a controlar bien nuestra respiración es uno de los factores claves que más pueden ayudarnos en nuestras inmersiones a garantizar nuestra flotabilidad y ayudarnos tanto en los momentos de ascenso como descenso. 


Es un proceso largo, que no se aprende de la noche a la mañana pero que a medida que nos sumerjamos y cojamos confianza podremos ir regulando de manera más eficiente. Hay personas que enseguida controlan este proceso y otras que les cuesta más, pero no desesperéis, es un proceso de aprendizaje que poco a poco irá mejorando nuestra seguridad en las inmersiones.
En conclusión, una vez sepamos el lastre que necesitamos y como actúa nuestro traje, ya tenemos mucho camino hecho. Sólo falta ajustar el inflado del chaleco para compensar los cambios predecibles, debidos al vaciado de la botella,  cambiar de profundidad y controlar la respiración para controlar mejor nuestra flotabilidad.

En este video puedes ver algunos ejercicios para mejorar el control de la flotabilidad: