Los pulpos, así como todos los cefalópodos, entre los que se encuentran los calamares y las sepias, son considerados los invertebrados más inteligentes debido a que poseen un gran cerebro, gran capacidad de memoria y de aprendizaje, comparables en su complejidad a las de los vertebrados más avanzados.
La enorme cabeza bulbosa, los grandes ojos y los ocho inconfundibles brazos del pulpo le dan un aspecto que ya de por sí bastaría para considerarle un animal singular. Pero la característica más asombrosa del pulpo es, con diferencia, el amplio abanico de técnicas que emplea para evitar o malograr ataques de sus enemigos.
Su primera -y más increíble-línea de defensa es su capacidad para esconderse estando a plena vista. Mediante la red de células pigmentarias y músculos especializados de su piel, el pulpo puede acoplarse casi instantáneamente a los colores, las formas e incluso las texturas del entorno. Tiburones, anguilas, delfines y otros depredadores pasan nadando a su lado sin ni siquiera darse cuenta de su presencia.
Si es descubierto, el pulpo lanza una nube de tinta negra que impide a sus atacantes verle, dándole tiempo a escapar. La tinta contiene además una sustancia que embota el sentido del olfato del depredador y hace más difícil que pueda seguir el rastro del pulpo en su huida. También es un nadador veloz: puede impulsarse a propulsión expulsando agua a través de su manto. Y su cuerpo es tan blando que puede meterse por pequeñas grietas y hendiduras por las que los depredadores no pueden pasar.
Como último recurso, el pulpo tiene la capacidad de desprenderse de uno de sus brazos cuando lo ha agarrado su atacante y regenerarlo más tarde sin sufrir ningún daño irreversible. Por si esto fuera poco, también tiene mandíbulas en forma de pico capaces de propinar dolorosos mordiscos y su saliva contiene un veneno que utiliza para inmovilizar a sus presas.
Pero los pulpos escapan de los depredadores no sólo escondiéndose rápidamente, sino también engañándoles. Un ejemplo impresionante de engaño es lo que el biólogo marino Roger Hanlon llama “el truco del movimiento de roca”, que consiste en que el cefalópodo adopta la forma de una roca para luego escapar a través de un espacio abierto, totalmente a la vista del depredador, evitando ser atacado. Además. el pulpo logra esta maniobra haciendo coincidir su velocidad de escape con la velocidad de los movimientos de la luz en el agua circundante, logrando con esto que los depredadores no puedan detectar su movimiento.Los pulpos, además, son conocidos por su habilidad para manipular objetos con gran precisión por medio de sus tentáculos y de todo su cuerpo, incluso llegando a niveles de destreza similares a los la mano de un primate.
Algo a destacar es el descubrimiento de una estrategia reproductiva que utilizan solamente algunos machos del pulpo Abdopus aculeatus, una especie de pulpo del tamaño de una naranja, propia de Indonesia, en la que los machos más débiles, que son llamados ‘sneakers’ o furtivos, se disfrazan como hembras por temor al latigazo de los tentáculos de sus competidores, cambiando de esta manera los modelos de su cuerpo y nadando de una forma más femenina, lo que les permite moverse sin ser identificados como machos por los machos más fuertes y así poder copular con las hembras.
Pero el caso mas impresionante es el descubrimiento en 1998 frente a la costa de Célebes en los mares tropicales del sudeste de Asia del “pulpo imitador” (Thaumoctopus mimicus). Este pulpo exhibe una habilidad impresionante para imitar la apariencia física y los movimientos de más de quince especies diferentes según amerite la ocasión, tales como la serpiente marina, el pez león, el pez plano, la estrella de mar, el cangrejo gigante, la concha marina, la raya, la platija, la medusa, la anémona o el camarón mantis. Además de variar el color, el pulpo logra estas imitaciones también flexionando y contorsionando su cuerpo y sus extremidades. Aunque todas las especies de pulpo tienen la capacidad de mimetizarse cambiando el color y la textura de su piel, y así confundirse con el suelo marino o parecer una roca, el pulpo imitador es la primera especie de pulpo conocida que imita otras especies marinas. Pero mejor verlo vosotros mismos:
El gran investigador de los océanos Jacques Cousteau, mencionó al respecto, y mucho antes de haberse realizado todas estas observaciones, que la timidez del pulpo era una reacción racional basada sobre todo en la prudencia, por lo que si el buceador era capaz de demostrarle que era inofensivo, el pulpo perdería la timidez en seguida, más rápido que cualquier otra especie salvaje. Para mí todo parece indicar que más que buscar la respuesta a la plasticidad o flexibilidad conductual de los pulpos en sus músculos, habrá que buscar más bien la respuesta en su cerebro…
Las Sirenas, mitad humanas, mitad pez, son
legendarias criaturas marinas narradas en las culturas marítimas desde tiempos
inmemoriales. El antiguo poeta griego Homero escribió de ellos en La Odisea. En
el antiguo Lejano Oriente, las sirenas eran las esposas de poderosos dragones
marinos, y servían como mensajeros de confianza entre sus cónyuges y los
emperadores en tierra. Los aborígenes de Australia llaman sirenas yawkyawks, un
nombre que puede referirse a sus canciones hipnotizantes.
La creencia en las sirenas puede haber surgido en los albores de nuestra
especie. Figuras femeninas mágicas aparecen por primera vez en las pinturas
rupestres en el período Paleolítico tardío (edad de piedra) hace unos 30.000
años, cuando los humanos modernos ganaron el dominio sobre la tierra y,
presumiblemente, comenzó a navegar por los mares. Criaturas medio humanas, llamadas quimeras, también abundan en la mitología - además de las sirenas, había sabios centauros, sátiros salvajes y espantosos minotauros, por nombrar sólo algunos.
Su tipología es variada, por regla general, son sirenas de tratamiento naturalista, hermoso rostro y largos cabellos, que en muchas ocasiones sostienen instrumentos musicales o se dedican a acariciar sus cabellos en actitud coqueta.
En el siglo XVI, la actitud más generalizada de las sirenas fue sostener con las manos un espejo y un peine. La cola era un emblema de la prostitución y el espejo, considerado como objeto mágico, era atributo de la mujer impura, y servía para contemplar el rostro de la muerte o el culto al diablo.La sirena también implica un símbolo de los tiempos de transición de Carnestolendas (carne) a la cuaresma (pez). Más adelante las sirenas aparecen amamantando a sus crías. La leche de las sirenas era conocida por los alquimistas con una proteína que permitía el crecimiento rápido de los héroes abandonados en el agua. Por otra parte la tipología que gozó de mayor predicamento en las representaciones góticas, fue la sirena de cola pisciforme única.
Pero son las sirenas reales? Nunca se ha encontrado ninguna evidencia de humanoides acuáticos. ¿Por qué entonces, ocupan el inconsciente colectivo de casi todos los pueblos marineros? Esa es una pregunta que es mejor dejar a los historiadores, filósofos y antropólogos.
La Sardine Run es una de la mayores migraciones que se producen en la Tierra pero, más que por la distancia que recorren las sardinas, es por los miles de millones de estos peces que inician la carrera por la supervivencia en busca de alimento tratando de no ser engullidos. Este enorme banco de sardinas cubre una longitud de más de 7 km de largo, 1,5 km de ancho y 30 metros de profundidad, siendo perfectamente visible desde el aire.
Sardine Run es una lucha por la supervivencia convertida en un espectáculo de la naturaleza. En esta coreografía, las sardinas no son más que actores secundarios y los auténticos protagonistas son los miles de depredadores que acuden a alimentarse de una inmensa masa de sardinas que forma el mayor banco de peces que se puede encontrar en el océano. En esta migración pueden verse desde potentes ataques de tiburones, a una demostración más de la inteligencia de los delfines, la voracidad de las ballenas o el arrojo de las aves marinas, que se la juegan entrando en un territorio hostil donde compiten con los gigantes del océano.
Esta carrera por la supervivencia se inicia en mayo, cuando los huevos de las sardinas eclosionan en las aguas frías de Sudáfrica, principalmente en el Cabo Agulhas, el punto más austral de África, y a lo largo de las costa Este del continente. En un momento dado emprenden su camino alimentándose de enormes cantidades de plancton que surgen desde las profundidades del océano a través del Canal de Mozambique. Esta carrera dura hasta mediados de julio cuando las sardinas que han resistido los embates de los depredadores toman la corriente de Mozambique, que les llevará hasta el Océano Índico.
Aún no se sabe con exactitud qué ocasiona el inicio de esta migración en masa. Se cree que la temperatura del agua debe caer por debajo de los 21° C para que la migración empiece, e incluso ha habido años (pocos, eso sí) en los que esta carrera no tuvo lugar sin saber bien porqué. Otras causas que se cree que afectan al inicio de la Sardine Run son la fuerza del viento e incluso la presión atmosférica. La unión de estos factores marca el banderazo de salida para que este enorme banco de sardinas empiece a correr por las aguas cercanas a la costa de Sudáfrica, haciéndose cada vez más y más grande según se van sumando miembros con la eclosión de los huevos puestos en las costas de la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal.
Igual que los ñúes y las cebras se arremolinan en el Serengeti y Masái Mara como mecanismo de defensa ante los leones, guepardos o hienas, las sardinas forman un inmenso banco para tratar de poner las cosas difíciles a los depredadores del océano. Según van avanzando y creciendo en su migración más grande es el banco, más se concentran las sardinas, más posibilidades tienen de que el número de ejemplares que llega al Índico sea mayor y así poder continuar con la especie... y volver a Sudáfrica a repetir el ciclo, una y otra vez. Otras de las razones por las que se crean estos grandes bancos es para tener una menor resistencia al agua, una captura de alimento más eficiente y también para tener mayores posibilidades de reproducción.
Los depredadores del océano, igual que las leonas en la sabana africana, saben que atacar un grupo tan grande y compacto de presas requiere de más esfuerzo que la recompensa que se obtiene. La única manera de obtener alimento de estos grupos es a través de una estrategia tan natural como efectiva. ¿Has visto en los documentales las emboscadas que preparan las leonas? ¿Cómo atacan a las presas separándolas del grupo y dirigiéndolas a los miembros más fuertes y expertos? Algo así sucede bajo la superficie de la costa sudafricana, con la inteligencia de los delfines puesta al servicio de muchos otros depredadores.
Los delfines son los causantes de que una simple migración se convierta un espectáculo de la naturaleza y son los responsables de que miles de depredadores se aprovechen de su inteligencia. Cuando los delfines acuden a la Sardine Run, que se sirven de las aves que sobrevuelan el banco y que los delfines ven cuando salen a respirar, empieza la función.
Los delfines (se calcula que 18.000 acuden a esta migración, sobre todo delfines comunes y mulares) se comunican y coordinan entre sí para agrupar a las sardinas en grandes bolas y tener más posibilidades de cazarlos con menos esfuerzo centrándose en un grupo limitado de miembros, igual que los depredadores de la sabana. En ese momento, cuando las bolas se compactan tratando de defenderse, acuden otros actores: cormoranes del cabo (Morus capensis), pardelas y gaviotas se lanzan en masa a 60 km/h para llegar a sumergirse más de 20 metros tratando de pescar, al menos, una sardina en cada inmersión.
Luego entran en escena los tiburones: tiburones cobrizos (Carcharhinus brachyurus), tiburones de puntas negras (Carcharhinus limbatus), tiburones areneros (Carcharhinus obscurus), tiburones toro (Carcharias taurus) y tiburones de aletas negras (Carcharhinus brevipinna) cruzan los bancos con sus enormes bocas abiertas tratando de capturar el mayor número posible de sardinas (y no es de extrañar que se lleven algún ave por el camino). Puede parecer poca comida para un tiburón, pero estas sardinas, las Sardinops sagax, son unas de las más grandes de la especie, llegando a medir hasta 40 cm.
El banco va perdiendo miembros pasados los embates hasta que, pasados un máximo de 10 minutos, la bola de pescado desaparece por completo, ya sea por la participación de todos estos depredadores o la entrada de un actor invitado, el rorcual tropical (Balaenoptera edeni) e incluso en ocasiones ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), que aceleran el fin del acto.
Menos de 10 minutos bastan para acabar con un banco que puede llegar a medir 20 metros de diámetro y ocupar desde la superficie del mar hasta 10 metros de profundidad. En el resto del kilométrico grupo se repite el proceso, con miles de depredadores tratando de debilitar el grupo dividiéndolo en pequeñas bolas a las que poder atacar.
La Sardine Run es hoy un evento muy popular al que miles de buceadores quieren acudir y ver al menos una vez en la vida. Ya sea buceando o con snorkel este festín anual está teniendo un impacto muy importante en la economía local, siendo uno de los principales atractivos durante el invierno en KwaZulu-Natal. Hay decenas de charters y excursiones de buceo a la Sardine Run organizadas directamente desde Europa o Estados Unidos o a través de empresas de buceo en Sudáfrica. La gran mayoría de ellos tratando de conseguir imágenes como las que ilustran este post.
Ni que decir tiene la enorme dificultad que supone la captura de imágenes. Grupos de miles de sardinas cambiando de dirección a velocidades de vértigo, depredadores que no reparan en el buceador y atraviesan los bancos a máxima velocidad, aves que caen desde el cielo con sus afilados picos por delante... y tratando de no meterte en una de estas bolas lo que significaría un buen mordisco involuntario. Pocas ocasiones se puede estar tan cerca de un evento tan extraordinario en la naturaleza, vivir el ciclo de la vida del océano, asistiendo a la supervivencia tantas especies marinas.
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Uno de los vídeos mas espectaculares que puedes encontrar sobre este evento en Youtube:
En Bahía Molinere –en la pequeña isla caribeña de Granada– es posible encontrar bajo el líquido elemento un auténtico jardín de esculturas submarinas. El autor de este espectáculo acuático es el artista Jason deCaires Taylor, un inglés que ha conseguido aunar tres de sus pasiones: el buceo, la naturaleza y la escultura.
Jason deCaires Taylor (nacido el 12 de agosto de 1974) es un escultor inglés especializado en la creación de esculturas contemporáneas bajo el agua que con el tiempo se convierten en arrecifes de coral artificiales. Taylor integra sus habilidades como conservacionista, fotógrafo submarino y el buceo como instructor para crear instalaciones únicas que fomentan la vivienda y el crecimiento de los corales y la vida marina.
Sus primeros trabajos incluyen vicisitudes, Reef Grace, el corresponsal perdido y la vida Unstill. Todos están ubicados en el primer parque público de escultura bajo el agua en Molinere Bay, Granada, Antillas, puesta en servicio en 2006.
Recientemente su proyecto más ambicioso hasta la fecha es la creación del mayor museo de escultura bajo el agua del mundo, MUSA, situadas frente a las costas de Cancún y la costa occidental de Isla Mujeres. Las obras en el museo incluyen Hombre en llamas, El Jardinero de la Esperanza, El colecionista de los Sueños y La Evolución silenciosa.
La idea de crear figuras submarinas llegó después de que los fondos marinos de esta bahía fueran gravemente dañados por tormentas, quedando los fondos de coral en un peligroso estado de conservación. Taylor vio en su arte la posibilidad de devolver al ecosistema todo aquello que el hombre le había arrebatado: en sus tallas podría regenerarse la vida marina adhiriéndose a las paredes de sus obras. Además, los recovecos que quedarían entre los bloques de hormigón de pH neutro –para no contaminar el agua– serían una excelente morada para cangrejos y otra fauna acuática.
Con sus obras, Jason intenta reflejar cómo la intervención humana o su interacción con la naturaleza no tiene por qué ser siempre negativa. Como añadido a la moraleja que el artista traslada al espectador está el aliciente de que sus creaciones no son obras de arte al uso.
«Debajo del agua todo se magnifica un 25 por ciento, se refracta la luz, los colores cambian y se producen efectos caleidoscópicos porque la única fuente de luz es la superficie», puede leerse en la página web underwatersculptures.com. Como dice el propio artista, «descolgar el arte de las paredes blancas de una galería ofrece al espectador un sentido distinto de participación».
Una de las obras más destacadas de Taylor es la bautizada como «Vicisitudes». Con un círculo de 26 niños de todas las razas cogidos de la mano a cinco metros de profundidad, Taylor vuelve a conseguir trasladar la idea de colaboración entre el hombre y la naturaleza. El crecimiento de la vida animal y vegetal que se pega a las paredes de su obra simula el desarrollo vital de los niños desde la infancia hasta la adolescencia. Una preciosa metáfora que encandila a todo aquél que contempla la obra –buceando, haciendo «snorkel», viajando a bordo de un barco con fondo de cristal, desde el aire haciendo «parasailing» o zambulléndose de noche para ver las esculturas.
Tres metros por debajo de «Vicisitudes» se encuentra «El corresponsal perdido», un periodista que ha quedado atrapado bajo las miles de toneladas de agua del mar escribiendo su crónica en una antigua máquina de escribir. La mesa sobre la que trabaja aporta cuidados detalles, como los artículos de periódico y recortes que simulan haber sido redactados en la década de los 70. «El jardinero», «La última cena» o «El coleccionista de sueños» son otros de los nombres de sus obras.
Pero no sólo en Granada puede disfrutarse el ingenio de Taylor. En Cancún (México), el artista abrió las puertas en 2010 a un nuevo proyecto: el MUSA –Museo de Arte Subacuático–. Este lugar fue descrito como uno de los destinos únicos en el mundo, y en su haber cuenta con más de 500 obras.
Pero los deseos de Jason por seguir contribuyendo a la recuperación de la vida marina no se quedan en el mar Caribe. Mucho más cerca, en Lanzarote, podremos disfrutar de algunas de sus nuevas obras. De momento, habrá que esperar a la presentación oficial del proyecto el próximo día 12 de mayo para conocer más detalles.
Quizá, lo más curioso de las obras de Taylor es la paradoja de la que son protagonistas. No sobrevivirán al paso del tiempo puesto que serán «devoradas» por la vida submarina pero, a la vez, se convierten en arte inmortal porque la propia naturaleza las acoge como parte de ella. Sin duda, una obra de arte que merece la pena contemplar.
Los esfirenos (Sphyraena spp.) son un género de peces carnívoros de aguas profundas. Conocidos vulgarmente como barracudas, constituyen el único género en la familia de los esfirénidos. Una de sus características más llamativas es que atacan a sus presas con gran rapidez.
La longitud de estos voraces peces oscila entre los 45 cm de las especies menores hasta 1,8 m aproximados de la gran barracuda. Este pez es conocido también como el "tigre de los mares", tanto por su formidable tamaño como por su acreditada hostilidad hacia el ser humano. La gran barracuda alcanza grandes velocidades en distancias cortas: se conoce que en un arranque de su poderosa cola puede acelerar de 0 a 90 km/h.
Abundan en todos los mares tropicales (sobre todo junto a islotes y arrecifes de coral), pero son más comunes en el Mar Caribe y en Atlántico Occidental. Las barracudas pueblan todos los mares tropicales, el Mediterráneo y el Atlántico occidental. Los adultos suelen mantenerse en las aguas profundas, aunque a veces se acercan a la superficie los días de tormenta. Las más jóvenes viven en áreas costeras, sobre todo en los fondos arenosos poco profundos o en la vegetación abundante. Nadan y cazan formando pequeños bancos, lo cual no es usual entre otros peces depredadores. Los de mayor tamaño suelen cazar en solitario.
La barracuda tiene una bien ganada reputación de depredador. Aunque su dieta varía de acuerdo con el hábitat, sus presas más frecuentes son peces "pasto", como sardinas, bogas, mujoles, caballas, jureles, y hasta sus propias crías. La barracuda inicia su ataque embistiendo a su presa a gran velocidad gracias a su cuerpo alargado e hidrodinámico. Posee unas mandíbulas potentes con dos hileras de afilados dientes con los que desgarra a su presa. Puede cazar en aguas turbias, localizando a sus presas mediante la línea lateral, que capta las vibraciones de otros seres vivos al desplazarse por el agua. Se dice que, cuando lo hacen agrupadas, reúnen a las presas en un nutrido banco para aumentar el rendimiento de la operación.
La carne de la gran barracuda puede ser muy tóxica, debido a que este animal devora ciertos peces coralinos altamente venenosos, por ejemplo los peces globo. Las barracudas, a pesar de que son animales agresivos y solitarios, forman grandes cardúmenes cada año para la reproducción. La especie mediterránea desova entre abril y junio, período en el cual las hembras depositan sus huevos en aguas superficiales cerca de la costa. Las más jóvenes producen hasta 4.000 huevos, pero los ejemplares adultos pueden llegar a depositar 300.000. Los alevines empiezan a cazar inmediatamente después de nacer.
En ocasiones se han producido ataques de barracuda a pescadores y submarinistas, mordiéndoles fuertemente parte del cuerpo. Suelen nadar en torno a los buzos observando su desplazamiento, y a veces pueden confundir el movimiento de un objeto con una presa. La gran barracuda, la especie de mayor tamaño y la más conocida, absorbe las toxinas de los peces venenosos que ingiere, por lo que carece de valor alimenticio para el ser humano. Sin embargo, es una presa muy popular en la pesca deportiva.
El mimetismo es la capacidad que tienen algunos animales para camuflarse en el medio en el que viven, o bien para parecer ante su depredador como un animal dominante. El fin con que el mimetismo se lleva a cabo es el de conseguir presas con mayor facilidad o el evitar ser cazado. Algunos peces han adoptado el color del medio en el que viven. Otros, sin embargo, se adaptan, en pocos minutos, al color del ambiente en que están situados.
En los animales marinos encontramos gran diversidad de tonalidades, algunas producidas por pigmentos característicos del reino animal, como la melanina; pero en muchas ocasiones originadas por la reflexión y difracción de la luz, cuando ésta incide sobre las estructuras del organismo produciendo brillos metálicos e irisaciones, la formación de reflejos de la luz en todos los colores del arco iris o algunos de ellos. A continuación destacamos algunas de las especies marinas mas hábiles en las técnicas del camuflaje: Pulpo Los cefalópodos son los animales más inteligentes del océano y los auténticos maestros del camuflaje, capaces de imitar texturas, colores, formas e incluso la forma y comportamiento de otros animales, como el pulpo mimo o imitador, que con su cuerpo simula la forma de venenosos seres como la serpiente marina o el pez león para tratar de confundir a sus depredadores.
Pez sapo El pez sapo croa igual que las ranas anfibios, pero su sonido se parece más al sonido del entorno marino donde se esconde mientras espera a sus presas. Este pez también tiene una gran resistencia al amoníaco. Los científicos investigan cómo es capaz de soportar tal cantidad de toxinas. Los resultados que puedan obtener de tales investigaciones podrían ayudar a producir tratamientos médicos para ciertas enfermedades humanas como podría ser la hepatitis, derrames cerebrales o ataques de corazón.
Camarón Coleman El camarón Coleman ha desarrollado un camuflaje perfecto para vivir entre las espinas venenosas del erizo de fuego, como vemos en esta imagen del Parque Nacional de Komodo, en Indonesia. Las puntas azules de las espinas del erizo están llenas de veneno tóxico, pero el camarón es capaz de vivir cómodamente entre ellos sin sufrir lesiones.
Pez de Roca El pez roca de arrecife ronda los arrecifes de coral de todo el Indo-Pacífico. No siempre es fácil de detectar, ya que logra camuflarse muy bien con las rocas y colares de su alrededor. El pez piedra tiene espinas venenosas en su aleta dorsal. El veneno es uno de los más tóxicos del mundo.
Dragón del Mar foliado
El dragón marino foliado verde ha evolucionado hasta llegar a un extraño parecido con las algas marinas de la costa de Australia.
Taenianotus triacanthus El taenianotus triacanthus es un depredador formidable. Adopta la forma y el movimiento de las algas marinas.
Pez trompeta En los arrecifes, los peces trompeta cambia su color con frecuencia para poder cazar a sus presas por sorpresa. Este pez suele esconderse manteniendo una posición vertical para mezclarse con los corales. Luego poco a poco se acercan hasta sus víctimas.
Cymbacephalus beauforti También conocido como pez cocodrilo. El Cymbacephalus beauforti sabe camuflarse en las profundidades marinas y en los arrecifes, donde normalmente acechan a sus presas.
Rape con borlas El rape con borlas utiliza una pieza que sobresale de la espina dorsal en forma de vara, que finaliza en una bolita que brilla. Esto atrae a otros peces y cuando el animal está lo bastante cerca de la boca del rape este lo engulle sin contemplaciones.
Caballito de mar pigmeo El más pequeño de los caballitos de mar es un frágil y lento nadador que solo tiene una oportunidad para sobrevivir en el arrecife: pasar desapercibido. Su estrategia es imitar su único hábitat, las gorgonias, y parecerse lo máximo posible a ellas simulando en su cuerpo incluso los pólipos de este cnidario. Podemos verle, si tenemos la vista entrenada, en arrecifes de alrededor del Triángulo de coral: Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea o Australia.
Lenguado Los lenguados son unos maestros del camuflaje que evitan ser detectados por sus presas y depredadores "copiando" la forma y colorido del fondo arenoso donde viven. Una de las familias de lenguado, el Bothus mancus, tiene la capacidad de cambiar de color en tan sólo ocho segundos si el nuevo escenario requiere otro camuflaje.
Pez pipa fantasma Los peces pipa fantasma están emparentados con los caballitos de mar y, haciendo honor a su nombre, son capaces de que no te des la más mínima cuenta de que los tienes al lado. Estos peces se mecen en la corriente marina simulando ser corales o algas para no ser engullidos. Para completar su camuflaje están decorados con formas y colores que imitan los pólipos del coral o vegetación. Habitualmente se encuentran en posición vertical, lo que da mayor credibilidad a su disfraz.
Gobio biocelado El pequeño gobio biocelado tiene pocas posibilidades de sobrevivir ante el ataque de un pez más grande… salvo que intente amedrentarle pareciendo mayor. Cuando se siente amenazado despliega su aleta dorsal donde un par de “ojos” que simulan ser los de un pez de mayor tamaño miran fijamente al adversario haciéndole pensarse dos veces el ataque. Podemos encontrarle desde Filipinas hasta las Islas Salomón, Vanuatu, el sur de la Gran Barrera de Coral y Palaos (Micronesia).
Video con uno de los ejemplos mas destacados de mimetismo en el mar: