El Calypso fue el buque de investigación de Jacques-Yves Cousteau, uno de los investigadores más importantes del océano. Equipado con las últimas tecnologías de la época, durante los años 60 y 70 este barco se convirtió en un icono de la investigación oceanográfica a través de numerosos documentales filmados durante sus viajes.
En enero de 1996, el Calypso se hundió en el puerto de Singapur después de chocar con una barcaza. Aunque pudo ser reflotado, el accidente fue el comienzo de una serie de conflictos, tanto para la propiedad del barco, como quién debía hacerse cargo de las reparaciones.
El barco pasó 10 años en el puerto de La Rochelle (Francia), se deteriorándose rápidamente. Finalmente, en 2005, el Calypso se convirtió en propiedad de la Fundación Cousteau. En 2007 comenzó la reconstrucción en los astilleros Piriou en la localidad francesa de Concarneau.
Desde el año 2009, dicha reconstrucción está suspendida por falta de financiación y el esqueleto del Calypso espera la declaración de patrimonio nacional, para acceder a los fondos públicos que supondrían su salvación.
Historial y datos técnicos
Historial Astillero Ballard Marine Railway Company, Seattle, Washington, Estados Unidos Clase BYMS Tipo Dragaminas Iniciado 12 de agosto de 1941 Botado 21 de marzo de 1942 Asignado Febrero de 1943 Baja 1947 Destino Vendido a Cousteau y modificado como buque de investigación.
Características generales Desplazamiento 360 t. Eslora 42 m. Manga 7,6 m. Calado 3 m. Cubiertas 3 Propulsión 2 motores diésel General Motors 8-268, 2 hélices. Potencia 580 cv (430 kW) Velocidad 10 nudos (19 km/h; 12 mph) Equipamiento aeronaves Plataforma para helicóptero ligero. Otros Laboratorio fotogáfico y científico, cámara de observación subacuática, grua hidráulica Yumbo de 3 t. y minisubmarino.
El nieto de Jacques Cousteau ha permanecido 31 días bajo el agua y ha batido el récord de su abuelo, que se encontraba en 30 días. El oceanógrafo francés Fabien Cousteau volvió a la superficie el pasado miércoles día 2 de julio de 2014, tras pasar un mes en un laboratorio submarino en Florida, donde realizó varios experimentos científicos.
El oceanógrafo francés Fabien Cousteau volvió hoy a la superficie después de vivir 31 días en el laboratorio submarino en Florida, con fines científicos y para darle nueva vida al legado de su abuelo, el explorador Jacques-Yves Cousteau.
"Ha sido un éxito monumental en múltiples aspectos", afirmó en rueda de prensa Cousteau, de 46 años, después de retornar con su equipo a tierra firme en Islamorada, una población en los cayos en el extremo sur de Florida.
"Me siento emocionado de que haya sido un éxito, pero exhausto de estar 31 días bajo el agua", dijo Cousteau, quien junto a un grupo de científicos, ingenieros y cámaras permanecieron ese tiempo en el laboratorio Aquarius, a 20 metros bajo el agua en las costas de Cayo Largo, lo que constituyó una estancia récord bajo el agua de 31 días.
La llamada "Misión 31", que comenzó con la inmersión el pasado 1 de junio, logró recopilar más material científico "del que nos hubiéramos podido imaginar", pero la mayor satisfacción fue "haber llegado a tanta cantidad de gente" para generar pasión por el océano.
Al fallecido Jacques-Ives Cousteau, conocido por sus numerosos documentales que divulgaban de forma amena conocimientos sobre la vida submarina, "le hubiera encantado poder hablar con tanta gente", dijo su nieto.
En Aquarius, en un ambiente extremadamente húmedo, los "acuanautas" contaron con tecnología de punta e internet, por lo cual pudieron estar en contacto en todo momento con el mundo exterior a través de las redes sociales. A diario realizaron sesiones educativas con escuelas, museos y acuarios a través de Skype.
Además, cámaras mostraron en directo todos sus movimientos, tanto dentro de Aquarius como fuera del laboratorio, donde permanecían la mayor parte del tiempo buceando.
"Esta fue la primera expedición Cousteau que permitió compartir la vida diaria" de los exploradores, dijo el oceanógrafo. "Fue extraño, pero muy divertido", afirmó, al agregar que el equipo que permaneció bajo el agua convivió sin problemas, aunque extrañando a familiares y amigos. Momento agridulce Salir a la superficie fue un "momento agridulce", dijo. Fue genial volver a sentir el sol y el aire fresco, destacó, pero fue "duro dejar un sitio tan especial", donde estuvo en contacto con numerosos animales acuáticos, como anguilas, tiburones y barracudas.
No todo fue seriedad: Cousteau afirmó que hubo muchos momentos divertidos, como cuando intentó infructuosamente jugar al fútbol bajo el agua, aprovechando la fiebre por el Mundial. Luego de someterse a un largo proceso de descompresión por casi 16 horas para readaptarse a la superficie, durante el cual los acuanautas observaron el documental de Jacques-Yves Cousteau ganador del Oscar "Un mundo sin sol", pudieron salir a la superficie.
Fabien Cousteau dijo que ahora el equipo se dedicará a procesar la enorme cantidad de imágenes, para realizar una película, y los resultados de los experimentos científicos, que estuvieron enfocados principalmente en el cambio climático, la acidificación de los océanos y el comportamiento de la fauna marina. Cousteau no descartó que pueda haber una "Misión 32" en el futuro, pero dijo que será difícil que la dirija él, por el enorme tiempo que lleva planificar una expedición de esta envergadura.
Para el oceanógrafo, quien pasó los primeros treinta años de su vida junto a su abuelo, muchas veces participando en sus aventuras a bordo del barco Calypso, poder permanecer bajo el agua por tanto tiempo fue un sueño hecho realidad. "Ha sido una experiencia absolutamente increíble", agregó un sonriente y satisfecho Cousteau.
Puedes encontrar mas información en la página oficial de Mission 31: http://mission-31.com/ Video de Misión 31:
Simón nació el 19 de enero de 1919 en Tolón, Francia. Su padre y sus abuelos maternos y paternos fueron almirantes de la Marina francesa. Simone conoció a Jacques cuando él era un oficial de marina. El tenía 25 años y ella 17. Se casaron en Saint-Louis-des-Invalides, en París en 1937. Jean-Michel nació el 6 de mayo de 1938 y Pierre Philippe el 30 de diciembre de 1940. Los dos hijos llegaron al mundo en la mesa de la cocina de la familia.
Esposa y compañera de Jacques-Yves Cousteau. Simone consigió la financiación que daría lugar a su co-invención del Aqualung. Se convirtió en la primera mujer que usó el Aqualung; jugó un papel decisivo en la adquisición del Calypso; y se aseguró de que cada exploración alcanzara su objetivo, en parte cuidando de la tripulación como una madre
Siempre alejada de la cámara y de la prensa, Simone desempeñó un papel clave en las operaciones en el mar. Actuando durante 40 años en calidad de madre, enfermera, peluquera, y psiquiatra de la tripulación, era conocida como "La Bergere", la Pastora. Fue querida y hasta un poco temida por la tripulación. Como parte de su amplia participación en los primeros días de las aventuras del Calypso, Simone vendió sus joyas de la familia y abrigos de piel para la compra de combustible para el barco, así como una brújula y un giroscopio. Jean-Michel ha dicho a menudo de su madre: "Ella fue el verdadero capitán del Calypso y pasó más tiempo en el barco que mi padre, hermano y yo juntos."
Formó parte del equipo que puso a prueba los prototipos de los reguladores Cousteau-Gagnan, y buceando a pulmón libre fue testigo de la primera inmersión bajo el agua de Jacques-Yves Cousteau usando un primitivo aqualung en el río Marne en las afueras de París. A las pocas horas utilizó el mismo equipo para convertirse en la primera mujer en usar la escafandra autónoma y participar en eventos que realmente pueden considerarse como el nacimiento del buceo moderno.
El día que Simone salvó el Calypso Terminaba la década de los 40´s, no era una época fácil en Europa. La segunda guerra mundial había dejado a Francia en ruinas. Jacques Cousteau, un joven oficial de la marina decide dar un vuelco a su vida, con la ayuda de sus amigos y un esponsor secreto, compra un viejo dragaminas fuera de servicio y lo bautiza "Calypso", renuncia a la marina y convence a un grupo de buzos de acompañarlo en la gran aventura: recorrer los mares del mundo filmando los fondos oceánicos. Todos sus ahorros se gastaron en equipamientos, vendió su casa para costear el viaje, todo su pasado y su futuro estaban puestos en ese viejo barco. Partieron rumbo al Mar Rojo donde planeaban filmar su primera película. Al llegar anclaron el barco cerca de la costa de Egipto y todos los hombres fueron al agua, en el barco sólo quedó la esposa de Cousteau, Simone.
Mientras que los buzos estaban bajo el agua el cielo se cubrió de nubes, la superficie del mar se encrespó, comenzó a soplar un fuerte viento. Los buzos no pudieron volver al barco, nadaron hacia la costa. Una vez ahí contemplaron al Calypso que se sacudía con cada golpe de ola, tironeando el cabo del ancla que se rompería inevitablemente.Cousteau temía por su esposa, una mujer delgada que no tenía idea de barcos ni de navegación. Los buzos presos de impotencia esperaban la ruptura del cabo del ancla para ver como todas sus ilusiones se hundían con el viejo buque.
El cabo se rompió en un estallido seco e inmediatamente se escuchó el motor del barco que se ponía en marcha, viraba a babor y se internaba en el mar de frente a la tormenta, al timón estaba Simone Cousteau y no parecía estar dispuesta a dejar hundir al Calypso. Como no sabía nada de náutica decidió ir mar adentro donde no podría chocar con nada, viajaba hacia la tormenta. Ocho horas duró la lucha entre el viejo dragaminas y el mar, ocho horas donde una mujer sola, que nunca antes había estado en un barco, sacaba fuerzas de la nada para evitar que los sueños de su marido se hundieran ese día.
Cuando la tormenta terminó llevó al barco hacia la costa que se veía a la distancia pero como no sabía atracar y ya no tenía ancla, simplemente lo dejó flotar a la deriva con el motor apagado esperando que los buzos, que miraban la maniobra desde tierra, se pudiera acercar a nado. Al llegar encontraron a una Simone sonriente que, ante la sorpresa de todos, los recibió con café caliente.
Pasaron muchos años y el viejo dragaminas se convirtió en uno de los buques oceanográficos más famosos del mundo, navegó por todos los mares y visitó todos los puertos. Cousteau adquirió fama internacional.
En 1980, en un reportaje un periodista le preguntó si era difícil comandar el Calypso, Cousteau contestó: "No si está Simone a bordo, ella es la cocinera, la madre de treinta marineros, la que aconseja, la que pone fin a las peleas, la que nos manda a afeitar, la que nos reta, la que nos acaricia, la peluquera de a bordo, nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salva al barco de las tormentas. Ella es la sonrisa cada mañana y el saludo antes de irnos a dormir. El Calypso podría haber vivido sin mí... pero no sin Simone"
Una mujer que vivió entre cámaras y pocas veces se dejó fotografiar, no figuró en ninguna de las enciclopedias del Calypso, se negó a ser vista en las películas y la mayoría de la gente nunca vió su cara. Recreación del primer viaje del Calyso:
El mar Rojo, con una superficie de 430.000 km2., recibe su nombre por la presencia de una alga roja flotante, Trichodesmium erythraeum, que a menudo aparece agrupándose en placas rojas y rosáceas en la superficie de estas aguas.
Situado entre África y Oriente Medio, es un mar con una concentración de sal muy elevada, un 42‰. La causa es la poca agua dulce que aportan los ríos y la elevada evaporación que experimenta su superficie.
La fauna representada en este mar es extraordinariamente diversa. Se dice que es, incluso, más rica en corales, peces y otros organismos marinos que el propio Océano Índico. Su aislamiento ha originado especies endémicas, es decir, exclusivas de estas regiones.
Las playas del Mar Rojo se consideran como un regalo de la naturaleza. Las aguas del Mar Rojo son de color azul, limpias y cristalinas, este mar ofrece una variedad de arrecifes de coral y peces únicos en su género. La cadena de montañas con diferentes tonalidades de color corren paralelas al mar, y el mar sólo lo separa una llanura en la que se puede acampar. Este paisaje, con el magnífico clima de la zona durante el verano e invierno, hace que el visitante se sienta muy bien en su visita al Mar Rojo, el cual es un paraíso terrestre.
El Mar Rojo tiene 1,930Km.de largo y 270,000Km2. de ancho sobre este mar confluyen los siguientes países, Egipto, Jordania, Israel, Arabia Saudita, Sudan, Etiopia, Yemen. El Monte de Sinaí es el más alto con 2,285Km.El clima es prácticamente tropical y la temperatura de sus playas se mantiene entre 35 y 41 grados, la temperatura de sus aguas es de 18 a 21 grados en el invierno y de 21 a 26.5 grados en el verano. La profundidad máxima es de 2.130 m, siendo la media de unos 500 m. También posee extensas plataformas de escasa profundidad, en las que se encuentra abundante vida marina y corales, aquí es donde se encuentra el paraíso de los buceadores.
Este mar es famoso por sus lugares para buceo, como Ras Mohammed y la Isla Rocosa en Egipto. También existen lugares menos conocidos en Sudán, por ejemplo Sanganeb, Angarosh y Shaab Rumi. El mar Rojo pasó a ser un importante destino para los entusiastas del buceo a partir de las expediciones de Hans Hass en los años 1950 y las de Jacques-Yves Cousteau en décadas posteriores.
Se trata de un litoral rocoso y lleno de montañas, donde las aguas conservan una sorprendente pureza debido a que no hay afluentes fluviales que vayan a parar a ellas, y a que las lluvias son además muy poco frecuentes. De ahí que se conviertan en una especie de espectacular pecera gigante, donde se pueden contemplar los arrecifes de coral, las algas, los delfines, tortugas y tiburones. Las madréporas sirven de refugio y hábitat a miles de especies de peces, y, a causa de la particular biografía geológica del mar Rojo, casi una cuarta parte de su fauna marina no existe en ningún otro lugar del planeta.
El buceo es aquí una actividad gratificante. Se intenta proteger los cúmulos de coral en los últimos años, y existen muchas islas que visitar, como Giftun, y en el estrecho de Gobal, donde yacen multitud de barcos que se fueron un día a pique, como el Thistlegorm, un carguero inglés hundido durante la segunda guerra mundial. Otros centros de interés para el submarinista son las islas Brothers, llenas de arrecifes coralinos, o la isla de Zabargad, situada en territorio militar.
En cuanto a la fauna marina del mar Rojo, hay que destacar la presencia de treinta especies de tiburones. Hay tiburones blancos, negros, grises, martillos, makos, y el más peligroso de todos: el tiburón tigre. Este mar posee algunas características muy especiales: el agua es transparente y tibia, no hay ríos ni sedimentos, escasea la lluvia y la evaporación es muy intensa. Hay más de cuatrocientas especies de corales, y el alga culpable de la coloración rojiza que da nombre a este mar es la Trichodesmium erythraeum, aunque sólo se produce en épocas y circunstancias muy concretas. Las reglas para poder acceder al parque nacional de Ras Muhammad son muy estrictas: no se pueden arrojar basuras, ni salirse de los caminos establecidos, ni cazar, ni quedarse tras el atardecer.
Los mejores arrecifes submarinos son el de Tiran (en el golfo de Aqaba, con restos de naufragios), el de Ras Muhammad (con una fosa marina de ochocientos metros de profundidad y una población piscícola realmente increíble), el de Rocky Island (con corales, atunes, mantas y tiburones) y el de Sha’ab Rumi (en la parte del mar Rojo que pertenece a Sudán, con grandes tiburones martillo). El lecho marino es un cementerio para barcos, de tantos naufragios como se han producido en él, y algunos de estos pécios se han hecho famosos y se visitan. Los más interesantes son: el Dunraven (hundido en 1876), el Thistlegon (hundido por los alemanes en 1941), el Carnatic (1869) y el Ghiannis D (mercante de 3.500 toneladas).
En este vídeo puedes admirar alguna de las maravillas que te ofrece este destino: